Lo sucedido con el archivo histórico local, es un reflejo de la propia Historia de Las Rozas. En varias ocasiones le ha sido arrebatada la `memoria´ de los archivos escritos: documentos municipales y eclesiásticos fueron destruidos con la invasión francesa a principios del s. XIX. Pero también en el año 2000 se perdió lo recopilado por una inundación, al trasladar el archivo municipal por las obras de ampliación del ayuntamiento. Las Rozas además ha sido campo de batalla con la primera guerra carlista en 1837 y un siglo después fue evacuada y convertida en ruinas como saldo de la Guerra Civil.

Observando su devenir, Las Rozas ha pasado de ser una aldea rural—sin castillos ni palacios—a una ciudad de crecimiento apresurado. Pero aún queden huellas que permiten reconocer su Historia: una arquitectura que nos habla del pasado de sus gentes y señas de identidad de un territorio que hoy ocupamos. Otra cosa es que se conozca y se valore o que por el contrario, se pierda la estética en el crecimiento y lo hagamos desaparecer. El escritor Luis Sepúlveda suscribe «la importancia de conocer el pasado para comprender el presente e imaginar el futuro».

Es por esto, que la Historia también la escribimos hoy.

 

Denominación de origen: Madrid

La vocación de pueblo apareció de la mano de la colonización madrileña— en pleno conflicto de expansión entre segovianos y madrileños tras la Reconquista― cuando labradores y pastores se establecen a un lado del camino que conducía a Segovia y al Escorial.  El nombre de `Las Rozas´—posterior al de Torrejón de Aravaca, quizás por la presencia de una atalaya musulmana— se ajusta a las labores del asentamiento, ya que al predominante monte bajo había que “rozar, desbrozar, roturar”.  Aunque algunos cronistas sitúan aquí la antigua población romana  `Miacum´, no hay evidencias. El nombre más antiguo que ha llegado hasta nuestros días, hace referencia a un asentamiento temporal visigodo, Santa María del Retamar, a orillas del río Guadarrama, donde hoy se puede contemplar el puente del Retamar construido en el siglo de la Ilustración. Las Tierras de Madrid se dividieron en el siglo XIII en tres sexmos o departamentos rurales y Aravaca era la cabecera de aldeas como Las Rozas. El Concejo de Madrid era el propietario de las tierras, dehesas y pastos que vendía o arrendaba y elegía a los sexmeros―dos diputados rurales por cada municipio de campo―que hacían posible la recaudación de los tributos. Había `servidumbre de leña´ a los reyes y hay constancia de que el pintor Diego Velázquez se encargaba de fiscalizar su recogida en los diversos pueblos ya que fue nombrado “aposentador Mayor de Palacio” en el siglo XVII. Las Rozas siempre perteneció a la Villa y Corte de Madrid y nunca su jurisdicción fue dada en pago a la nobleza, algo que se generalizó en aquellos tiempos. Si bien, la falta de tierras de aprovechamiento comunal hacía pobre a sus moradores que al trabajar como jornaleros solo por temporadas, cazaban y sacaban leña furtivamente de los bosques de El Pardo, que eran de propiedad Real. Es ilustrativo conocer que solo el 1 de noviembre se permitía entrar en el Pardo para recoger bellotas por la denominada portilla de Las Rozas.

Nuestra pequeña población fue sobre todo un emplazamiento caminero, testigo del paso de viajeros, monarcas hacia los Reales Sitios o como fue para sus escasos habitantes la impactante retirada de 60.000 soldados por el Camino Real dando por terminada la invasión francesa. El paso de diligencias hizo necesarias las postas, ventas y mesones pero también atrajo los asaltos de bandoleros como Pablo Santos y Luis Candelas que se disputaban el control de la zona.

En el siglo XVIII con la Ilustración, se apuesta por el progreso y las mejoras de las infraestructuras.   Una muestra fue el proyecto que pretendía unir el Canal de Guadarrama al Manzanares,  hacerlo navegable y llegar hasta Sevilla. Para ello se intentó terminar la presa del Gasco, pero fracasó y sus restos aún nos muestra aquel sueño ubicados entre tres municipios: Galapagar, Torrelodones y Las Rozas.

Señas de identidad

La recuperación de la memoria colectiva de un espacio revaloriza el carácter comunitario. Conocer los hechos históricos trascendentales y el retrato de sus clases populares aporta sentido de identidad y pertenencia. El legado histórico toma forma de trasvase generacional que se incorpora a los barrios y sus pobladores.

Las Rozas fue en origen un pueblo agrícola y ganadero pero el agua fue un elemento muy escaso. Su abastecimiento en el núcleo poblacional se reducía a una sola fuente.  Aún se conserva la antigua fuente del Caño y el pilón que en fiestas patronales es punto de reunión de las peñas roceñas. También existió uno de los neveros más grandes fuera de la capital, y a él hace referencia la calle actual llamada Pocito de las Nieves. La deforestación fue una constante, ya fuera por los cultivos o los pastos o bien porque la tala y venta de leña se acometía para amortizar el pago de la compra de tierras. El trigo fue un cultivo local apreciado por su calidad incluso en el siglo XIX, existió  el barrio de la Tahona originado por el asentamiento de inmigrantes franceses dedicados a este oficio.

El ferrocarril traza un punto de inflexión para los cambios urbanísticos que van a llegar. Se crean nuevas colonias de trabajadores en torno al apeadero de Las Matas y la estación clasificadora de mercancías.  En esta zona ya existió un asentamiento obrero previo, `El Barracón´ con  un mesón parador llamado `Venta de San José de las Delicias´.  En 1919 la Compañía de Caminos de Hierro del Norte construiría todo un barrio (antiguo) con 47 viviendas, una iglesia―actual museo del ferrocarril―y un colegio. En los años 60 se amplió un barrio nuevo con 97 viviendas nuevas para empleados de RENFE. De la primera época es un edificio singular que la Compañía destinó también a viviendas para sus trabajadores y que luego se conoció como el restaurante Ascuas y posterior `Vaca Argentina´. Debido a la distancia que se ha sentido con el centro administrativo y político ubicado en el centro urbano de Las Rozas, los ferroviarios mateños llegaron a promover un partido independiente, al salir de la Dictadura, que propugnaba la segregación de Las Rozas. Este municipio es el único de España que ha llegado a tener cinco estaciones de tren, en la actualidad solo están operativas tres.

En los años 20 también se construyó a la par el Barrio de la Suiza gracias a una ciudadana de este país. Eran veinte viviendas con patio para huerto y corral para los trabajadores de la carretera y del ferrocarril.

Si a principios del siglo XX no había ni dos mil vecinos, cien años después Las Rozas va camino de los cien mil. Éste rápido crecimiento ha traído consecuencias para el patrimonio histórico y natural.

Volver a empezar

En 1937 toda la población de Las Rozas fue evacuada a Torrelodones y Hoyo por librarse duras batallas en la Guerra Civil en el avance por la carretera de la Coruña. Solo quedó el esqueleto de un pueblo al término de la Guerra en 1939, con un 90 % de las casas destruidas. Cuando se creó la Dirección General de Regiones Devastadas comenzó la reconstrucción y el arquitecto Fernando García Rozas diseñó una planificación geométrica sin recuperar antiguos usos y caminos. La iglesia de San Miguel del siglo XV tuvo que derribarse y se tardó cuatro años en volver a levantarla. Al lado se creó un barrio con 90 casas de renta reducida para jornaleros y artesanos dispuestas en hileras para que pudieran regresar las familias roceñas desplazadas.  Al frente de este barrio se hizo un nuevo Ayuntamiento con una plaza mayor y viviendas para funcionarios que estuvo finalizada en 1950. Se construyeron colegios, una granja escuela que ya no existe y contiguo a ella, un Parador en el barrio de arriba a orillas de la carretera de la Coruña que hoy la usa la Concejalía de la Juventud.

Llegan los años 60 y los madrileños buscan en Las Rozas una segunda vivienda en contacto con la Naturaleza y la carretera de La Coruña comienza a ampliarse. Como curiosidad, el cementerio antiguo quedó singularmente encajonado entre los diversos carriles. No obstante está en funcionamiento y tiene un acceso inferior a la carretera.

Todo el territorio está sufriendo grandes cambios, a nivel urbanístico, en lo social y en lo político cuando se avecina la Transición de la Dictadura a la Democracia. Un hito importante fue la llegada de los estudios de cine más importantes de Europa que se construyeron en Las Matas por el productor norteamericano Samuel Bronston. Allí se rodaron películas con grandiosos decorados como `la caída del Imperio romano´ o `55 días en Pekin´ que dieron trabajo a muchos vecinos como `extras´ y como operarios. El fracaso comercial y una mala situación financiera precipitaron el cierre y la subasta de todo lo que quedaba. Aunque Bronston murió en EEUU quiso que sus cenizas reposaran en Las Matas.  La carretera que atraviesa la Dehesa de Navalcarbón lleva su nombre.

Grandes urbanizaciones como el Club de Golf se construyeron en 1967 o la de Molino de la Hoz a orillas del Guadarrama en 1973. Hay un boom residencial que dispara los precios del suelo pero también hay una importante carencia de equipamientos básicos como el alcantarillado, iluminación y pavimentación que se acometen en los años 80.  Los veraneantes pasan a ser los nuevos vecinos a los que se suman un gran número de recién llegados.

Como colofón, recordar la historia del escudo del municipio con la cigüeña María como protagonista. Ocurrió en 1957 cuando esta ave de costumbres migratorias se quedó viviendo cinco años con los vecinos de Las Rozas. La encontraron cuando era una cría y no podía volar porque tenía un ala dañada. Caminaba por sus calles sin temor y dormía dentro de un taller de fundición. Pasó a ser la mascota del pueblo, la cuidaban y  ella se dejaba acariciar por todos.

Esta Historia de “Cuidado” se antoja como una metáfora de una identidad por recuperar.

 

Sin Catálogo, sin Protección

La Ley de Patrimonio de la Comunidad de Madrid obligaba a los ayuntamientos a tener en el 2014 un catálogo de sus bienes ―históricos, artístico, arquitectónico, arqueológico, paleontológico, paisajístico, etnográfico o industrial ― como forma de proteger y conservar el conjunto de la memoria colectiva. Entonces, y a propuesta de IU se aprobó por unanimidad abordar la redacción del catálogo. En el 2016 el equipo de gobierno presenta una memoria y Contigo por Las Rozas alega incluyendo elementos no contemplados ni debidamente detallados para su protección. Gonzalo Sánchez Toscano, portavoz de Contigo por Las Rozas, señala que “en Las Rozas hay un desprecio hacia nuestra Historia porque ha habido un alto grado de destrucción del Patrimonio”. También la concejala Patricia García apunta que “aspiramos a una protección ambiciosa y efectiva en el catálogo. Hay señalizados espacios naturales municipales―un ejemplo es La Retorna―pero no tienen protección y su permanencia en el tiempo no está asegurada. Falta un inventario de caminos públicos, de árboles singulares así como defender el valor del paisaje”.  Sánchez Toscano alude a una publicación de los años 90 de la Consejería de Política Territorial de la Comunidad de Madrid para alertar que “de 36 elementos patrimoniales descritos, ya sólo quedan en pie 19—el catálogo solo contempla se han demolido diez y siete están en peligro de desaparecer. El catálogo redactado solo contempla 8—y 7 de ellos en peligro de los que se protegen únicamente 5 ”.  El portavoz de Contigo subraya que “el valor histórico no tiene que ver solo con la antigüedad o la estética, sino con nuestra  memoria y la contribución al desarrollo y evolución en el Territorio”

 Entre los elementos que Contigo quiere incluir en el catálogofalta aprobarse en Pleno y pasar por los informes de la Comunidad de Madrid―señalamos algunos con características comunes que los hacen especialmente vulnerables:

  • Los que están amenazados por proyectos urbanísticos y se dejan arruinar: KODAK,  GRANJA DE PEÑASCALES o CASAS PARROQUIALES.
  • Los que están desvirtuados, sin funcionalidad, encajonados: viviendas de regiones devastadas, barrio de la Suiza; depósito de agua o el antiguo restaurante ASCUAS.

 

GRANJA DE PEÑASCALES:

Patrimonio industrial de principios del siglo XX creado por el empresario Gabriel Enríquez de La Orden. 

Fue la primera granja avícola de España, la más moderna y mejor dotada. Hasta los años 60 se anunciaban en prensa sus productos y se repartían por todo el país. Se conservan varios gallineros separados dentro de un parque abierto al estilo americano. También una losa de piedra a la entrada de la finca, entre dos municipios, que servía de publicidad de sus productos basado en la confianza y la cercanía con vecinos y viandantes. Existe un proyecto de construcción en esta finca de 300 viviendas que supondría además un gran impacto paisajístico.

CASAS PARROQUIALES:

Conjunto histórico de los años 40, de propiedad eclesiástica, formado por la Iglesia, los jardines, salón parroquial y casa rectoral.

El catálogo propone dos protecciones de distinto nivel para las casas parroquiales y debido a la solicitud de demolición por parte del Arzobispado, se solicita que se proteja estructuralmente todo el conjunto.

VIVIENDAS DE REGIONES DEVASTADAS:

Es el patrimonio más emblemático del desarrollo local, el más transformado y destruido.

Frente al Ayuntamiento, plaza España y Avenida de los Torerosbarrio bajo se construyeron 90 casas en 6 manzanas para jornaleros y artesanos. Quedan tan solo una veintena, algunas en pequeños núcleos y en buen estado que se podrían adquirir para uso social o equipamiento de servicios para el pueblo.

BARRIO DE LA SUIZA:

Conjunto de viviendas de los años 20 para trabajadores de la carretera y el ferrocarril.  Actualmente ha perdido todo su diseño original.

Gracias a una ciudadana suiza se construyeron veinte viviendas en dos hileras con patios para huerto y corral pero actualmente solo quedan 6  porque se edificó en sus patios. La PGOU vigente aún contempla la apertura de un vial con la demolición de algunas más. Solo se protege un dintel singular y ni siquiera las viviendas que lo sostienen. A pesar de estar encajonadas entre viviendas de altura, se propone “reestructurar su espacio para que se abra un lugar pintoresco”.

 ANTIGUO DEPÓSITO DE AGUA:

arquitectura industrial utilitaria de principios del siglo XX en el camino viejo a Madrid.

Sobrio, esbelto y elegante torreón de hormigón con cabeza de hongo con huecos en la base y en la cúspide. Apariencia de faro, de torre-vigía o de mirador.

ANTIGUO RESTAURANTE ASCUAS / VACA ARGENTINA:

Memoria industrial y obrera del desarrollo ferroviario de Las Rozas en los años 20.

Promoción de la Compañía de ferrocarriles del Norte destinada a viviendas colectivas para sus empleados Rectangular de dos  plantas, singular y elegante con un estilo ecléctico de elementos neomudéjares y populares. No incluido en el catálogo porque según PGOU de 1994 está en suelo calificado de red viaria, pero sin embargo “el criterio del Catálogo debe prevalecer”.